Platos Tradicionales Chilenos

Hallullas Chilenas: la auténtica receta de Chile

Prepara hallullas chilenas caseras, redondas, tiernas y ligeramente hojaldradas. Una receta tradicional, sencilla y perfecta para disfrutar en la once con mantequilla, palta, queso o tus rellenos favoritos.

Hallullas chilenas caseras redondas, doradas y ligeramente hojaldradas, servidas con mantequilla y palta
Preparación55 min
Cocción20 min
Total75 min
Porciones12
DificultadFácil

Estas hallullas chilenas tienen una miga suave, bordes firmes y un delicado dorado exterior. El secreto está en trabajar la mantequilla con la harina, respetar el reposo y estirar la masa con el grosor adecuado.

01

Ingredientes

Ten todo preparado antes de comenzar.

  • 500 g de harina de trigo sin preparar
  • 10 g de polvo de hornear
  • 10 g de sal
  • 10 g de azúcar
  • 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 250 ml de leche tibia
  • 50 ml de agua tibia

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Preparación paso a paso

  1. 01

    Coloca la harina en un recipiente amplio. Añade el polvo de hornear, la sal y el azúcar, y mezcla muy bien para distribuir los ingredientes de manera uniforme.

  2. 02

    Incorpora la mantequilla blanda y frótala con la harina usando las yemas de los dedos, hasta obtener una textura similar a migas finas. Si utilizas manteca de cerdo en lugar de mantequilla, procede de la misma manera.

  3. 03

    Agrega poco a poco la leche tibia y el agua tibia. Mezcla primero con una cuchara y luego con las manos hasta formar una masa suave, compacta y apenas húmeda, pero no pegajosa.

  4. 04

    Pasa la masa a la mesa y amásala durante cinco a siete minutos, hasta que los ingredientes estén bien integrados y la superficie se vea uniforme.

  5. 05

    Forma una bola, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar durante veinte minutos.

  6. 06

    Enharina ligeramente la mesa y estira la masa con un rodillo hasta obtener un grosor aproximado de medio centímetro.

  7. 07

    Dobla la masa una vez sobre sí misma, como si cerraras un libro, y vuelve a estirarla suavemente. Si se resiste, déjala reposar cinco minutos antes de continuar.

  8. 08

    Corta las piezas con un cortador redondo de aproximadamente diez centímetros o con el borde de un vaso. Presiona de forma firme y vertical, sin girar demasiado el cortador.

  9. 09

    Reúne los recortes, presiónalos suavemente, vuelve a estirarlos y corta más hallullas. Evita trabajar los sobrantes en exceso para que no queden duros.

  10. 10

    Coloca los discos sobre una bandeja de horno y pincha varias veces la superficie de cada uno con un tenedor.

  11. 11

    Precalienta el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo. Mientras se calienta, deja reposar las hallullas en la bandeja durante diez minutos.

  12. 12

    Hornea durante 15 a 20 minutos, hasta que estén ligeramente doradas en la parte superior y tengan los bordes firmes. Vigila especialmente los últimos minutos para evitar que se oscurezcan demasiado.

  13. 13

    Retira las hallullas del horno y déjalas reposar cinco minutos sobre la bandeja. Después, pásalas a una rejilla para que no acumulen humedad en la base.

  14. 14

    Sírvelas tibias con mantequilla, queso, palta o el relleno que prefieras.

Consejo de cocina
  • No agregues todo el líquido de una vez, ya que cada harina absorbe una cantidad diferente.
  • Si la masa está demasiado seca, añade agua gradualmente; si se pega demasiado, espolvorea una cantidad mínima de harina.
  • No desarrolles la masa como si fuera un pan con levadura: solo necesitas integrar bien los ingredientes y obtener una superficie uniforme.
  • Pincha las hallullas antes de hornearlas para evitar que se inflen de manera irregular.
  • Para una hallulla más tierna, deja la masa un poco más gruesa; para una versión más crujiente, estírala ligeramente más fina sin que llegue a romperse.
  • Puedes sustituir los 100 g de mantequilla por 100 g de manteca de cerdo.
  • Vigila el horneado, ya que el tiempo puede variar según el horno y el grosor de las hallullas.
  • Guárdalas en un recipiente bien cerrado durante uno o dos días y caliéntalas brevemente antes de servir. También puedes congelarlas una vez frías y recalentarlas directamente en el horno.