Platos Tradicionales Peruanos

Papa a la huancaína tradicional peruana

Una entrada peruana cremosa y llena de color: papas tiernas cubiertas con salsa de ají amarillo, queso fresco, leche evaporada y galletas de soda, acompañadas de huevo cocido, aceitunas negras y lechuga.

Papa a la huancaína peruana servida con salsa cremosa de ají amarillo, huevo cocido, aceitunas negras y lechuga
Preparación10 min
Cocción30 min
Total40 min
Porciones4
DificultadFácil

La papa a la huancaína es una receta tradicional peruana, asociada con Huancayo y la región de Junín. Su combinación de papas, salsa cremosa de ají amarillo y queso ofrece un contraste equilibrado de sabores, texturas y colores.

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Ingredientes

Ten todo preparado antes de comenzar.

  • 1 kg de papas amarillas o papas firmes
  • 4 ajíes amarillos frescos
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1/4 de cebolla blanca
  • 1 diente de ajo
  • 200 g de queso fresco
  • 150 ml de leche evaporada
  • 6 galletas de soda
  • 4 hojas grandes de lechuga
  • 2 huevos
  • 8 aceitunas negras
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra

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Preparación paso a paso

  1. 01

    Lava muy bien las papas y los huevos. Coloca las papas enteras y con piel en una olla amplia, cúbrelas con agua y añade una pizca de sal.

  2. 02

    Cocina las papas a fuego medio hasta que estén tiernas al pincharlas con un cuchillo, pero sin que se deshagan. Según su tamaño, tardarán entre 20 y 30 minutos.

  3. 03

    En otra olla, coloca los huevos, cúbrelos con agua y cocínalos durante 10 minutos desde que el agua empiece a hervir. Pásalos a un recipiente con agua fría, déjalos enfriar y resérvalos.

  4. 04

    Corta los ajíes amarillos por la mitad y retira las semillas y las venas. Blanquéalos en agua hirviendo durante unos minutos, escúrrelos y repite el proceso una segunda vez si deseas reducir más el picante.

  5. 05

    Calienta una sartén a fuego medio con el aceite vegetal. Añade la cebolla blanca cortada en trozos y el diente de ajo. Sofríe durante unos minutos, hasta que la cebolla esté transparente y el ajo desprenda su aroma, sin quemarlos.

  6. 06

    Coloca en la licuadora los ajíes, la cebolla y el ajo sofritos, el queso fresco desmenuzado, la leche evaporada, las galletas de soda, la sal y la pimienta negra.

  7. 07

    Licúa hasta obtener una crema lisa, espesa y de color amarillo intenso. Si queda demasiado densa, agrega leche evaporada poco a poco. Si queda muy líquida, incorpora media galleta adicional gradualmente.

  8. 08

    Prueba la salsa y corrige la sal solo si es necesario. La consistencia ideal debe cubrir la parte posterior de una cuchara y caer lentamente, como una crema.

  9. 09

    Cuando las papas estén cocidas, escúrrelas y déjalas reposar unos minutos. Pélalas con cuidado y córtalas en rodajas gruesas.

  10. 10

    Pela los huevos cocidos y córtalos por la mitad o en cuartos.

  11. 11

    Para servir, coloca las hojas de lechuga en una fuente. Distribuye encima las rodajas de papa y báñalas generosamente con la salsa huancaína.

  12. 12

    Acomoda los huevos cocidos y las aceitunas negras alrededor o sobre las papas, procurando que cada porción tenga un poco de todos los ingredientes.

Consejo de cocina
  • Retira las semillas y las venas del ají para controlar el nivel de picante. Puedes dejar una pequeña cantidad de venas para una salsa más intensa.
  • Puedes usar ají amarillo congelado o en pasta. Si usas pasta, comienza con una cantidad moderada, ya que algunas marcas son más picantes y saladas.
  • No cortes las papas antes de cocerlas: enteras absorben menos agua y conservan mejor su sabor.
  • Deja enfriar las papas antes de pelarlas y cortarlas para manipularlas con mayor facilidad.
  • Agrega la leche poco a poco para ajustar la textura de la salsa.
  • Prueba la salsa antes de añadir más sal, porque el queso fresco puede aportar bastante sazón.
  • Si preparas el plato con anticipación, guarda las papas y la salsa por separado en el refrigerador. Remueve la salsa antes de servir.
  • La papa a la huancaína puede servirse fría o a temperatura ambiente, pero evita dejarla muchas horas fuera del refrigerador por la presencia de lácteos y huevo.